La ciudad post COVID-19 no será igual

El COVID-19, ha generado una crisis sanitaria, que impone una nueva realidad existencial, que necesariamente modificará El comportamiento habitacional de la ciudad, en adecuación a esta nueva realidad.

Tal como pasó en Londres del siglo XIX, que atacado por la epidemia del “Cólera”, toda vez que detecto el agua como fuente de contagio, vía el ing. J.W.Bazalgette, dispuso la construcción de alcantarillados, que saneando al Támesis, transformó la estructura urbana de esta gran capital.

A partir del claustro preventivo del COVID-19 y sabiendo que según la organización mundial de la salud (OMS) el principal vector de contagio es el ser humano aglomerado, cabe preguntarse ¿Qué reacción urbano-habitacional tendrá la ciudad ante esta nueva realidad?

Ante esta interrogante, se impone la implementación oficial de una “nueva agenda urbana habitacional” que a partir de la reingeniería territorial, induzca urbes desprovistas hacinamiento, aumentado la calidad del hábitat y la capacidad de resiliencia de la ciudad.

Según HABITAT III (Ecuador-2016) la población global urbana ronda el 54.5% y según UN Hábitat más de 827 millones viven en hacinamiento total. Nuestras ciudades como expresión proporcional de esta realidad, son escenario fecundo para el contagio del COVID-19 y cualquier otra pandemia.

En tal razón, referenciado en el objetivo general 2.4 de la Estrategia Nacional de Desarrollo sobre “Vivienda digna en entorno saludable” y en la agenda para el desarrollo sostenible sobre “Ciudades y comunidades sostenibles” objetivo 11, la “nueva agenda urbana habitacional” deberá procurar la individualización residencial mínima, que mediante el rescate urbano, agregue valor y orden al territorio, reduciendo paulatinamente la montonera multifamiliar existente en nuestras urbes y por vía de consecuencia previniendo el contagio de esta o cualquier pandemia similar.

La idea sería coordinar la acción reguladora municipal junto a la capacidad ejecutiva gubernamental abriendo un amplio nicho de negocio al sector privado en la vivienda de inertes social. Generando hábitats saludables como referentes de nueva urbanidad.

En sectores como la yuca o gualey después de la aplicación municipal de un rediseño urbano, de uso intensivo vertical del suelo, que liberaría territorio, Via fideicomiso por la intervención gubernamental mediante la ley 189-11, Permitiendo a las familias reasignadas in situ accesar a una vivienda digna de 60m2, promedio, creando al mismo tiempo el incentivo a la participación de promotores privados de viviendas, creando así la dinámica generadora de un hábitat sostenible y de calidad.

Cómo podemos ver, a partir de la pandemia, el abordaje de gestión del territorio deberá rebasar el ámbito normativo e incursionar en el ejecutivo, al amparo de una nueva agenda urbana habitacional, a fin de afrontar la nueva realidad existencial de la humanidad en donde la ciudad post covid-19 no será igual .

Autor: Arq. Kalil Michel

Lic. Derecho y máster Desarrollo Urbano sostenible
Ex.Regidor DN.

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