Por Mary Yerlyn Paula

Cobertura.- El periodismo se conmemora este domingo 5 de abril, una profesión esencial y altamente demandada en tiempos de conflicto social, donde la información veraz se convierte en un pilar fundamental para la ciudadanía. Sin embargo, los avances tecnológicos, la inmediatez digital y la expansión de las redes sociales han colocado esta carrera en constante cuestionamiento, desafiando sus principios tradicionales y su rol en la sociedad.

El intrusismo, sumado a la baja preparación de algunos profesionales de la comunicación y a la histórica precariedad salarial, ha contribuido a desdibujar los límites del ejercicio periodístico. Hoy día, resulta cada vez más difícil distinguir quién ejerce con rigor y ética y quién simplemente difunde información sin criterios profesionales, en medio de un entorno marcado por la sobreinformación y, en muchos casos, el libertinaje comunicacional.

Este panorama representa un desafío que no está siendo enfrentado con la firmeza necesaria por las entidades responsables de regular y fortalecer el ejercicio del periodismo. Se hace urgente promover estándares más elevados de formación, ética y responsabilidad, acordes con las exigencias de estos tiempos y con el derecho de la sociedad a recibir información confiable y de calidad.

Este 5 de abril invita a una reflexión profunda sobre lo que significa el periodismo, su impacto social y los obstáculos que debe superar. Solo mediante compromiso, profesionalización y defensa de sus valores fundamentales podrá evitar sucumbir ante la banalización, el oportunismo y la “cualquierización” que amenazan con desvirtuar una de las profesiones más importantes para la democracia.