{"id":75002,"date":"2026-07-14T10:55:16","date_gmt":"2026-07-14T10:55:16","guid":{"rendered":"https:\/\/cobertura.com.do\/vok\/?p=75002"},"modified":"2026-07-14T10:55:41","modified_gmt":"2026-07-14T10:55:41","slug":"san-jose-de-ocao-los-cultivos-de-marihuana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cobertura.com.do\/vok\/2026\/07\/14\/san-jose-de-ocao-los-cultivos-de-marihuana\/","title":{"rendered":"San Jos\u00e9 de Ocoa: los cultivos de marihuana"},"content":{"rendered":"<p data-path-to-node=\"4\">Por Tony Pichardo, periodista<\/p>\n<p data-path-to-node=\"4\"><span class=\"dropcap dropcap2\">S<\/span>ANTO DOMINGO.-Durante d\u00e9cadas, San Jos\u00e9 de Ocoa ha sido el orgullo agr\u00edcola de la Rep\u00fablica Dominicana. Sus monta\u00f1as, envueltas en neblina, son sin\u00f3nimo de tecnificaci\u00f3n y resiliencia; una geograf\u00eda donde los invernaderos desaf\u00edan la gravedad para producir aj\u00edes, tomates, pepinos y fresas que abastecen tanto el mercado nacional como los exigentes mostradores de exportaci\u00f3n.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"4\">Con los a\u00f1os y mucho trabajo, Ocoa se gan\u00f3 el t\u00edtulo de capital de la agricultura protegida. Sin embargo, un giro silencioso ha comenzado a disputarle los titulares a los vegetales. En las \u00faltimas semanas, algunos de los densos bosques monta\u00f1osos de la provincia no han sido noticia por sus cosechas tradicionales, sino por el desmantelamiento consecutivo de miles de plantaciones de marihuana. La \u00faltima de ellas, detectada este 9 de julio en la escarpada comunidad de Los Limoncillos, es apenas la punta del iceberg de una preocupante saga: semanas antes las autoridades erradicaron un cultivo de m\u00e1s de 3,000 plantas, seguido por otro de 15,000, catalogado por la Direcci\u00f3n Nacional de Control de Drogas (DNCD) como el mayor hallazgo de este tipo en la historia del pa\u00eds.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"5\">Este fen\u00f3meno, que ya trasciende la cr\u00f3nica policial, obliga a una profunda reflexi\u00f3n socioecon\u00f3mica. Las operaciones conjuntas de la DNCD y el Ministerio P\u00fablico, que han requerido el despliegue de helic\u00f3pteros de la Fuerza A\u00e9rea, drones y d\u00edas de rastreo terrestre, han dejado al descubierto algo m\u00e1s que plantas ilegales: han desenterrado la vulnerabilidad del campo dominicano.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"5\">Lo hallado, no muestran el trabajo de un campesino improvisado; al contrario, han explicado las autoridades, que exhiben viveros de alta tecnolog\u00eda, sistemas de germinaci\u00f3n especializados, mallas de sombra para burlar el ojo satelital, sofisticados esquemas de riego por goteo y \u00e1reas de secado industrial. Hay inversi\u00f3n, planificaci\u00f3n y, sobre todo, un aprovechamiento del vasto conocimiento agr\u00edcola de la zona.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"6\">La pregunta inc\u00f3moda que el Estado debe responder es por qu\u00e9 una regi\u00f3n dise\u00f1ada para alimentar al pa\u00eds se est\u00e1 volviendo atractiva para el narcotr\u00e1fico. La respuesta habita en la silenciosa crisis que asfixia al productor tradicional. De acuerdo con los diagn\u00f3sticos de la Asociaci\u00f3n de Productores de Invernaderos de San Jos\u00e9 de Ocoa (APROINCO) y los reportes de coyuntura del Ministerio de Agricultura, los agricultores locales han visto c\u00f3mo la ecuaci\u00f3n matem\u00e1tica de la tierra se rompe debido a que los fertilizantes, las semillas certificadas, el combustible y la energ\u00eda para el riego han subido de forma desproporcionada, mientras que los precios que reciben por sus cosechas leg\u00edtimas siguen estancados. El fantasma hist\u00f3rico de la intermediaci\u00f3n absorbe el sudor del campo; el productor vende barato y el consumidor urbano compra caro, dejando el margen de ganancia en manos de las cadenas de distribuci\u00f3n.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"6\">Cuando producir alimentos deja de ser un negocio rentable para el peque\u00f1o y mediano agricultor, el suelo se vuelve f\u00e9rtil para una econom\u00eda il\u00edcitas como la marihuana.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"7\">Desde la perspectiva de la econom\u00eda criminal, avalada por los an\u00e1lisis de la Facultad de Ciencias Agron\u00f3micas y Veterinarias de la UASD, las monta\u00f1as de Ocoa ofrecen una ventaja insuperable. Un cultivo ilegal concentra un valor comercial astron\u00f3mico en superficies geogr\u00e1ficas reducidas. Mientras un productor de tomates necesita camiones pesados para movilizar toneladas de mercanc\u00eda perecedera sujeta a los caprichos del mercado, las redes del narcotr\u00e1fico minimizan la log\u00edstica de transporte y multiplican los ingresos utilizando apenas una fracci\u00f3n del terreno. Su geograf\u00eda sinuosa y de dif\u00edcil acceso, que antes proteg\u00eda el agua y los microclimas de la provincia, funciona hoy como el camuflaje perfecto para estas estructuras clandestinas que la DNCD y el Ministerio P\u00fablico investigan para determinar si corresponden a una sola red criminal organizada.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"8\">El debate tampoco debe entramparse en la xenofobia o el reduccionismo laboral. Si bien los arrestos m\u00e1s recientes de la fiscal\u00eda local incluyen a ciudadanos haitianos y dominicanos encargados del cuido de las plantaciones, los informes globales de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) sobre cultivos il\u00edcitos demuestran que los jornaleros son el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil y prescindible de la cadena. Ellos de ninguna manera ven los millones que genera el negocio. La investigaci\u00f3n real \u2014la que las agencias de inteligencia penal est\u00e1n obligadas a profundizar, debe apuntar hacia arriba: qui\u00e9nes financian la costosa tecnolog\u00eda agr\u00edcola incautada, qui\u00e9nes compran los insumos y qui\u00e9nes controlan los canales de distribuci\u00f3n en los centros urbanos.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"9\">El caso de San Jos\u00e9 de Ocoa es una severa advertencia para las pol\u00edticas p\u00fablicas del Estado dominicano. Si la respuesta institucional se limita al despliegue militar, a la quema de arbustos y a la exhibici\u00f3n de detenidos, la estrategia ser\u00e1 un fracaso a largo plazo.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"9\">Cuando el crimen organizado logra mezclarse con la identidad econ\u00f3mica de un pueblo, el problema deja de ser meramente policial para convertirse en un desaf\u00edo agr\u00edcola, econ\u00f3mico y social. Combatir este mal requiere rescatar la rentabilidad de la agricultura l\u00edcita, garantizar el acceso al cr\u00e9dito digno y romper los monopolios de comercializaci\u00f3n que despojan al campesino dominicano de su sustento.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"9\">Solo devolvi\u00e9ndole el valor al trabajo honesto se podr\u00e1 evitar que las productivas monta\u00f1as de Ocoa cambien definitivamente el verde de sus alimentos por el verde de la ilegalidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Tony Pichardo, periodista SANTO DOMINGO.-Durante d\u00e9cadas, San Jos\u00e9 de Ocoa ha sido el orgullo agr\u00edcola de la Rep\u00fablica Dominicana. 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