Por José Rivas
SANTO DOMINGO. A un año de la mortífera explosión de San Cristóbal, aún familiares de muchas de las víctimas sueñan que verlos llegar a su casa, mientras se producen algunos movimientos en la justicia para tratar de castigar los supuestos culpables.
El reloj marcaba las 3.34 minutos de la tarde del 14 de agosto del año pasado. Las actividades comerciales del centro de San Cristóbal se desarrollaban de forma cotidiana cuando de repente la explosión rompió la alegría de los habitantes de la pujante ciudad sureña-
La gente corrió despavoridas, Todo el mundo saltó a cualquier lugar para alejarse del siniestro que dejó 39 personas muertas. Cuerpos mutilados que llegaron con algún suspiro de vida al hospital Juan Pablo Pina, que ante la gran cantidad de heridos tenía que despachar, a como diera lugar a los afectados a los centros asistenciales del Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional.
Durante horas los bomberos de cada rincón del país se dieron cita con el deber…primero a sofocar el fuego. A combatir con llamaras y humareda…Segundo, a darle asistencia a una población herida físicamente, pero también con el dolor de ver perder a tantas vidas y angustiada por si algún pariente estaban en la lista malvada de los cercenados por las ondas expansivas de la mortal explosión,
A 12 meses de aquella fatídica tarde que enluto a un país completo, pero que también provocó el surgimiento de todo tipo de solidaridad de los dominicanos para los afectados directamente por la tragedia, para sus parientes y para la provincia de San Cristóbal que vio abrir un nuevo capítulo de su combativa historia.
La explosión se produjo viejo Mercado. Un tanque de 500 galones de Gas Licuado de Petróleo estalló. Llevando el luto y el dolor. Hubo intentos de llevar hasta la justicia a los dueños de la empresa VIDAL PLAtS. Los propietarios fueron llevados ante un juez de instrucción. Se le aplicaron medidas de coerción y el Ministerio Público, al cumplirse un año de aquella fatídica tarde en la historia de San Cristóbal, anuncia la presentación de manera formal de la querella ante los tribunales.
Para los familiares de las víctimas cerrar las heridas, es un largo proceso. Para la ciudad de San Cristóbal la explosión perdurará en el tiempo y el recuerdo del resto del país será para siempre-
























