SANTO DOMINGO.-La tragedia de Venezuela recuerda que muchos países de la región viven bajo la amenaza   de  que un terremoto  pudieran afectar sus estructuras y terminar con la vida de miles de personas.

Chile, México, Haití, Nicaragua, El Salvador y otros, tienen en su historia reciente las cicatrices de la fiereza de la tierra.

11 de 20 de las naciones de América Latina  corren el riesgo de ser sorprendidas por terremotos, muchos de ellos mortíferos y destructivos, que llevan el luto y que obligan a los países a invertir muchos recursos económicos para poder recuperarse de los efectos que dejan los movimientos telúricos.

El cinturón de Fuego del Pacífico es una de las fallas más activa y que las fuerzas por el roce de las placas tectónicas muchos veces han sembrando el terror. Por ejemplo Chile y otras naciones de América del Sur, tienen un largo historial de  terremotos.

El territorio chileno tiene el registro de un potente movimiento de 9,5 grados que tuvo su epicentro en Valdivia, causando miles de muertes y extensos sunamis. Eso ocurrió en 1960.

Sismos más recientes en México ocurrieron en 1985 y en el 2017.

En 1985, el jueves 19 de septiembre, el movimiento telérucco más 8,1 grados, causando graves daños en la capital mexicana y otras ciudades.  Ese día 3 mil 600 personas murieron.

En el 2017, los mexicanos volvieron a vivir el terror de un templor de alto poder. 7.1 grados de magnitud, dejo un saldo oficial de 369 personas fallecidas,  solo en la cuidad Mexico

Otras naciones como Nicaragua y El Salvador tiene la historia amarga de sufrir los embates de la fuerza impredecible de la tierra.

Los nicaragüenses perdieron más de 10 mil personas en 1972. El terremoto fue de 6.2 y los salvadoreños vieron destruir su capital en 1986, que dejó un saldo de dos fallecidos y más de 200 mil damnificados

Además del Cinturón de Fuego del Pacifico, en la región están las fallas del Caribe, donde se produjo el epicentro del terremoto que golpeo a Haití en el 2010.

Se estima que la nación más pobre de la región perdió a más de 300 mil personas que murieron bajos los escombros. Todavía Haití sufre las consecuencias de esa fatal fecha.