SANTO DOMINGO.Casi un año después del inicio de las hostilidades, Israel ha emprendido una nueva fase de su guerra contra Hezbolá invadiendo el sur de Líbano, una incursión que forma parte de la operación denominada Flecha del Norte. Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) anunciaron esta acción militar con el siguiente comunicado:

“De acuerdo con la decisión del escalón político, hace unas horas, las FDI iniciaron incursiones terrestres limitadas, localizadas y selectivas, basadas en información de inteligencia precisa, contra objetivos e infraestructuras terroristas de Hezbolá en el sur de Líbano. Estos objetivos están situados en aldeas cercanas a la frontera y suponen una amenaza inmediata para las comunidades del norte de Israel. La Fuerza Aérea y la Artillería están apoyando a las fuerzas terrestres con ataques precisos contra objetivos militares en la zona”.

Para ampliar: Hezbolá pierde el poder de disuasión frente a Israel

Las operaciones israelíes comenzaron con intensos bombardeos de artillería y ataques aéreos sobre el sur de Líbano y Beirut, la capital, mientras se reportaba el movimiento de soldados y tanques hacia la frontera libanesa. Asimismo, tropas de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL) y del ejército libanés se retiraron al norte, alejándose al menos cinco kilómetros de la zona del conflicto.

Es probable que, como ocurrió con la invasión de la Franja de Gaza y Rafah, Israel lleve a cabo la incursión terrestre de forma escalonada con el objetivo de mitigar las críticas internacionales por violar las fronteras reconocidas de un Estado soberano.

Sea como fuere, la invasión se presenta como el último paso de una serie de ataques contra Hezbolá, que han incluido el desmantelamiento de su cúpula militar, el sabotaje de cientos de buscapersonas y el asesinato de Hasán Nasralá, el secretario general de la organización chií. El objetivo final de Tel Aviv parece ser la desarticulación de las capacidades militares y políticas de Hezbolá, así como el establecimiento de una zona de seguridad en la frontera israelí-libanesa que permita el retorno de los aproximadamente 80.000 israelíes evacuados a finales de 2023.

Asimismo, la operación militar se enmarca dentro de un contexto mucho más amplio. Tel Aviv busca mantener la disuasión y recuperar el prestigio perdido tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, así como incrementar la ofensiva contra los aliados de Irán en Oriente Medio. Este objetivo estratégico es compartido por Estados Unidos, quien ha dado luz verde a la operación israelí. De hecho, Washington ha continuado con el envío de armas a Israel y ha desplegado más activos en la región para reforzar la disuasión frente a Irán y el Eje de la Resistencia.