Las idas y venidas de Donald Trump sobre la guerra en Oriente Próximo de este miércoles, en que primero aseguró que Irán había pedido un alto el fuego desmentido después por Teherán, no han aguado el buen ánimo con que los inversores han comenzado el mes de abril. Las declaraciones del presidente de Estados Unidos de que la guerra se va a acabar en “dos o tres semanas” y el discurso que dará esta noche en Washington a propósito del conflicto llevan a los mercados a arrancar el mes con optimismo. La Bolsa de Nueva York registró el martes la mejor sesión del año y la mayor subida desde mayo de 2025 y Asia y Europa han seguido este miércoles la estela alcista. Las Bolsas europeas se han anotado alzas cercanas al 3%, en su mejor sesión desde hace un año, justo cuando rebotaron con el anuncio de tregua de Trump en su guerra comercial. El precio del brent cae con fuerza y ha llegado a cotizar por debajo de los 100 dólares por barril, pese a que no hay avances para la apertura del estrecho de Ormuz.

“Trump volvió a demostrar que los mercados son su límite y redobló sus esfuerzos verbales para tranquilizarlos, esta vez con relativo éxito”, apunta la firma de análisis Macroyield. Los inversores reaccionan con contenido alivio ante la posible resolución de un conflicto que ha causado una notable crisis energética, al tiempo que ha empujado en marzo a algunos índices bursátiles al territorio de la corrección, con descensos del 10% desde máximos como es el caso del Dax alemán, el Cac francés o el Euro Stoxx 50. “Las perspectivas de que Estados Unidos busque una distensión pueden contribuir al apetito de riesgo a corto plazo, tal y como se ha reflejado en las últimas 24 horas”, afirmó Tai Hui, estratega jefe de mercados para Asia-Pacífico de JPMorgan Asset Management. “Sin embargo, aún podríamos experimentar cierta volatilidad si la Administración Trump revisara su estrategia militar”.

Poco antes del inicio de sesión en Wall Street, Trump había asegurado que Irán ha pedido un alto el fuego, que EE UU solo considerará “cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado”. Su anuncio fue desmentido poco después por Teherán y es prueba, una vez más, de que el cese de las hostilidades no será fácil. Aunque no por ello se han enfriado las alzas bursátiles ni encarecido el petróleo. A pocos minutos del cierre de sesión en Europa, el S&P avanza el 0,8%.

El Ibex 35 ha cerrado la jornada con un alza del 3,11%, al filo de los 17.600 puntos. Es su mejor sesión desde el pasado 10 abril, cuando Donald Trump anunció una tregua en su guerra comercial presionado por las turbulencias financieras que había ocasionado. De nuevo, las Bolsas bailan al son del presidente de EE UU, que lanza mensajes de ánimo a los inversores después de que los precios de la energía se estén tensando al máximo. El conjunto de parqués europeos concluye el día con avances cercanos al 3%, también en la mejor sesión del último año, mientras el dólar baja ligeramente y el precio de los bonos del Tesoro continúan su racha alcista. El rendimiento del bono de EE UU a 10 años, el gran termómetro del temor del mercado ante las decisiones arancelarias y militares de Trump, trepó días atrás a casi el 4,5% y hoy se relaja al 4,3%.

En el parqué español, todos los valores del Ibex 35 cotizan con ganancias salvo Repsol, arrastrada un 5,23% por el descenso del petróleo, y Enagás, que cede el 1,28%. Indra ha llegado a perder el 8% tras conocerse que su presidente, Ángel Escribano, se plantea dimitir esta tarde, si bien ha templado poco después su retroceso hasta terminar la jornada con una subida del 3,13%. ACS despunta como el mejor valor del Ibex con un alza del 7,06%, seguida del ascenso del 6,46% de ArcelorMittal y de las subidas del 6,09% de Sacyr y del 5,65% de IAG.

La jornada está dominada por el optimismo ante el final de los ataques sobre Irán y también por factores técnicos que explican las fuertes oscilaciones del petróleo y de ciertos valores. El acusado descenso del brent que se registra este miércoles responde no solo al optimismo sobre un próximo final de la guerra en Irán sino también a un cambio en el contrato de referencia en el Intercontinental Exchange (ICE) de Londres, que ha pasado a ser el de entrega en junio y no el de mayo.

El cierre de posiciones cortas, por las que los inversores apuestan a la caída de una acción, también está siendo determinante en el ascenso bursátil. Así, las apuestas bajistas sobre las empresas del S&P 500 se habían situado cerca de su máximo de tres años entre los fondos institucionales, según datos recopilados por Citigroup. Y en el conjunto de los fondos cotizados en bolsa de EE UU, el número de acciones vendidas en corto alcanzó un récord, según Jefferies Financial Group. Ante la posibilidad del fin de la guerra apuntada por Trump, esos inversores bajistas deben cerrar sus posiciones con la adquisición de las acciones. El siguiente paso para consolidar la recuperación del mercado, con unos inversores de verdad confiados en el fin de la guerra, sería la entrada decidida de dinero más allá del cierre de posiciones cortas.