Por Ramón Alfonso López Álvarez

Esta semana el doctor Ramón Espinal, presidente de la Sociedad Dominicana de Reproducción Humana, anunció que la entidad publicará en su portal un directorio con los médicos que tienen formación acreditada en reproducción humana. La idea es que cualquier paciente pueda verificar quién está preparado de verdad antes de empezar un tratamiento y que eso ayude a frenar el intrusismo médico en el área. Quiero decirlo sin rodeos. Me parece una excelente iniciativa y la aplaudo.
Llevo más de quince años trabajando en comunicación dentro de este sector y el intrusismo lo he visto crecer de cerca. Hoy cualquier médico hace un curso online o asiste a un congreso, aprende una que otra técnica básica de baja o alta complejidad y al regresar ya se anuncia abiertamente como especialista en reproducción. Pasa sobre todo con ginecólogos. Lo promueven en redes con la misma naturalidad con que promueven una consulta de rutina. Y como muchas veces tienen buena comunicación y buena imagen, atraen pacientes.
Ahí está el daño. La paciente que llega buscando ayuda para tener un hijo no tiene forma de saber quién tiene una formación real y quién aprendió lo básico en un fin de semana. Termina en manos de quien lo dice con más seguridad y con más volumen. Pierde tiempo, pierde dinero y en muchos casos pierde oportunidades reproductivas que no vuelven. Eso está mal. Hay que frenarlo y hay que regularlo. Si queremos que República Dominicana tenga una oferta de calidad en reproducción asistida para pacientes locales e internacionales, el gremio y la industria necesitan reglas claras sobre quién puede decir que hace esto y quién no.
Pero también tengo una observación y un llamado.
La observación tiene que ver con la comunicación. Un tema tan serio merece que se hable con exactitud. En sus declaraciones el doctor Espinal se refiere únicamente a la sociedad que preside y la Sociedad Dominicana de Reproducción Humana no es la entidad que agrupa a la mayor cantidad de especialistas ni de centros de reproducción del país. Desde 2025 existe también ADOMERE, la Asociación Dominicana de Medicina Reproductiva que preside el doctor Steven Rabassa en conjunto con varios especialistas que integran su directiva y que agrupa a la gran mayoría de especialistas y centros de reproducción asistida del país. Presentar como oficial el directorio de una sola sociedad en un sector donde hay dos puede terminar confundiendo a la misma paciente que se quiere proteger. Un especialista con años de experiencia podría no aparecer en ese listado simplemente porque pertenece a la otra asociación. La paciente no tiene por qué saber la diferencia.
El llamado es a la unidad. Somos un gran país pequeño, con grandes profesionales y con un enorme potencial de crecimiento. Pero no tenemos el tamaño ni el volumen de pacientes para darnos el lujo de tener dos gremios trabajando por separado en el mismo problema. Le pido al doctor Espinal y al doctor Rabassa junto a las directivas de ambas entidades que aúnen esfuerzos. Que se sienten en una misma mesa. Que definan juntos los criterios de acreditación y publiquen un solo directorio que cualquier paciente pueda consultar con confianza. Y que cuando toque hablar de regulación con las autoridades se hable con una sola voz.
El intrusismo no le hace daño a una sociedad ni a un grupo de médicos. Le hace daño a toda la industria y sobre todo a las pacientes. A ese enemigo común se le enfrenta unidos o no se le enfrenta.
Ramón Alfonso López Álvarez es cofundador de Fertilam Fertility Center y fundador de The IVF Group. Lleva más de quince años en la comunicación y el desarrollo del sector de reproducción asistida en República Dominicana.


























