SANTO DOMINGO.-El ciclón San Zenón que azotó el país el 3 de septiembre del 1930 sirvió para que el reciente instaurado presidente Rafael Leonidas Trujillo se convirtiera en el Padre de la Patria Nueva.

San Zenón golpeó con furia la capital dominicana con vientos superiores a los 250 kilómetros por hora.

Se estima que a su paso por la isla dejó entre dos y cuatro mil muertos y cerca de 20 mil  heridos.

El 70 por ciento de las casas de la capital dominicana, construidas de madre y zinc fueron borradas por uno de los huracanes más poderosos que han cruzado por el Mar Caribe.

El destructor ciclón categoría 4, ocurrió  a pocos días de Trujillo llegar al poder, y el «generalísimo» comenzó  a implantar su régimen de opresión que se extendió hasta mayor del 1961.

Fue justamente el ciclón que permitió que el Benefactor de la Patria se levantarán como el gran salvador del país destruido por San Zenón.

El Congreso le otorgó plenos poderes y declaró la ley marcial, congeló los precios de los materiales de construcción y ordenó que los presos realizan labores de limpieza,

El régimen recibió asistencia de Estados Unidas. Gran Bretaña, Países Bajos y Haití.

Las pérdidas son estimadas en 40 millones de pesos, casi cuatro veces más que el presupuesto del 1931 de 12 millones.

Es bajo esa situación de desastre que Trujillo se afianza en el poder.

Logró que Estados Unidos le diera una especie de mora en el cobro de las aduanas y una extensión del crédito a las firmas responsables del Comercio del país en vista de la tragedia que dejó a su paso en Santo Domingo el huracán San Zenón

Trujillo logró, poco a poco, controlar los efectos inmediatos del devastador ciclón y con los esfuerzos propios, la ayuda internacional y de Estados Unidos, ya para principios de 1931 se inició un período de recuperación que él sabría aprovechar y personalizar dando visos de su voluntad superior de permanencia en el poder.

A partir de la reconstrucción, la población dominicana, mayoritariamente analfabeta, aceptó las medidas represivas del tirano. El congreso lo declaró Benefactor de la Patria, Padre la Patria Nueva, Doctor Honorifico y cambio el nombre de la capital de Santo Domingo a Ciudad Trujillo.

A partir de San Zenón comenzó la historia de una noche oscura y larga que terminó el 30 de mayo con el ajusticiamiento del Tirano.